miércoles, 20 de diciembre de 2017

Paiches Fugitivos de Perú Colonizan Bolivia

Paiche - Arapaima gigas

A mediados de los años 60, un elevado número de paiches (Arapaima gigas) que formaban parte de un criadero en Perú, fugaron con rumbo a Bolivia.

Actualmente, sus desdendientes están a punto de generar una revolución productiva en la Cuenca Amazónica Boliviana. 

Su adaptación en los ríos de los departamentos bolivianos de Beni, Pando y Santa Cruz ha sido milagrosa. 

Los beneficios económicos entre la población rural del norte del país han sido muy buenos.

En Bolivia, pese a las mejoras observadas en los últimos años por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los índices de pobreza e indigencia siguen siendo muy elevados. 

Según los reportes del organismo internacional, los pobres del quinto país más extenso en tamaño de Sudamérica viven en sus áreas rurales.

En el puerto fluvial de Riberalta, en el departamento de Beni, y en los mercados de Trinidad, Santa Cruz y Cochabamba, las ciudades más pobladas del norte boliviano, son cada vez más los pescadores dedicados a comercializar con éxito la carne y los “cueros” de una especie invasora que colonizó los ríos y que hoy contribuye con más del 80 % a los desembarques de pescado procedentes de la Amazonía boliviana.

Las hordas de paiches llegados desde el Perú se han convertido en un activo económico para cientos de familias bolivianas. 

Y si se manejan de manera apropiada sus pesquerías podrían convertirse también en un antídoto poderoso para frenar la deforestación y el cambio de uso de la tierra, dos problemas asociados que aquejan al país.

En Bolivia, según cifras proporcionadas por el Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB), una organización independiente con sede en Cochabamba, se deforestan 350 mil hectáreas de bosques cada año como consecuencia de la transformación —legal o ilegal— de sus coberturas boscosas en tierras agrícolas, habilitadas principalmente para la producción de monocultivos tan cuestionados como el de la soya. 

Un gigante apacible Depredador insaciable, el paiche, habita lagunas con abundante vegetación flotante y ríos de corrientes lentas donde el oxígeno es por lo general escaso y la provisión de alimentos no ofrece mayor competencia. 

En las cochas y en las llanuras inundadas por las crecientes, el paiche, un omnívoro pertinaz y omnipresente, se distingue de los demás peces por su talla descomunal y el color pardo oscuro de su cabeza y dorso. 

Considerado el pez con escamas más grande que recorre las aguas continentales del planeta, el paiche es un prodigio de la evolución. Sus branquias, pequeñas en comparación a su anatomía, se han adaptado para excretar el dióxido de carbono y las demás sustancias que existen en los ecosistemas que habita. La especie, por tanto, debe valerse del aire atmosférico para proveerse del oxígeno que necesita. El paiche, debido a eso, boquea, es decir, saca la testa del agua para proveerse de aire. Eso lo saben muy bien los pescadores de Brasil, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela, el área donde se distribuye la especie y donde ha sido cazado por más de tres siglos. (Datos: RPP)

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