lunes, 28 de agosto de 2017

Chirimoya - Annona cherimola

Chirimoya

La Chirimoya - Annona cherimola es un árbol perteneciente a la familia de las annonáceas cuyo fruto comestible es la chirimoya o chirimoyo. 

Es originaria del norte de Perú, de zonas comprendidas entre los 1.500 y 2.200 msnm -en las que ya era cultivada desde el año 200 d.C.-. Su cultivo se ha extendido por todo el mundo.

Es considerada una de las frutas tropicales más apreciadas dentro del género. Los frutos presentan altas cualidades organolépticas, digestivas, nutritivas, siendo apreciados también por sus propiedades medicinales e industriales.

La pulpa blanquecina que rodea a las semillas de color negro es la parte deliciosa, dulce y comestible de la fruta. 

Chirimoya

El árbol de la chirimoya es de crecimiento lento, puede adquirir en su madurez una altura de 7 a 8 m, presenta exuberante follaje, porte erguido y a veces ramificado. El tallo es cilíndrico y de corteza gruesa. Las hojas, con peciolos de 6-12 mm, son simples, enteras, muy finas, de disposición alterna y de forma ovalada u ovada-lanceolada y con el envés tomentoso. Las yemas son compuestas y pueden originar brotes mixtos (vegetativos y florales).

​Las flores, de seis pétalos amarillentos jaspeados de púrpura, hermafroditas, son muy aromáticas, poco llamativas, solitarias o en ramilletes de dos o tres, sobre un corto e inclinado pedúnculo inserto en las axilas de las hojas. 

Al fecundarse los óvulos se desarrolla un fruto compuesto sincárpico, como consecuencia de la fusión de los carpelos alrededor de un receptáculo carnoso de forma alargada y cónica. Cuando la polinización es inadecuada y sólo se fecundan algunos óvulos de manera irregular, los frutos que se forman son asimétricos y deformes.

La chirimoya que se califique como perfecta es acorazonada y sólo se consigue en condiciones ideales de polinización abundante y uniforme. La cáscara es delgada y frágil; su superficie verde oscura, casi lisa, lleva como una red de sombras que denota los límites de cada frutilla. El interior de la fruta, de color blanco, posee una textura carnosa, blanda, cremosa, moderadamente jugosa, y de agradable sabor dulce; con numerosas semillas de color desde marrón oscuro a negro, el sabor es subácido y delicado. El peso puede oscilar entre 200 y 800 g. 


Su valor nutritivo se explica por el elevado contenido de azúcares, que llega hasta el 20 %, y el de proteínas, superior al de muchas otras frutas, que alcanza el 2 %. Tiene muchas vitaminas: B1, B2, B6, también calcio, hierro, fósforo y otros nutrientes. 

Es una planta muy competitiva por la luz para la producción, por lo que es conveniente la poda de formación, dejando una copa equilibrada de formas bastante libres abriendo el centro a la luz e intentando, además, facilitar la polinización artificial y la recolección. Tras la recolección se da una poda de mantenimiento la cual consiste en eliminar ramas torcidas, ramas verticales y chupones, dejando una máxima expansión. La poda de formación se lleva a cabo en los tres primeros años, con el fin de obtener la adecuada estructura del árbol que le permita soportar, posteriormente, una buena carga. En general se realiza la poda en vaso con 3 a 5 ramas principales, formadas a 1 m de altura, aproximadamente. Con esta poda de vaso bajo se disminuyen los problemas con el viento, se facilita la recolección y se aumentan los rendimientos de la polinización manual, donde ésta sea necesaria. La estructura del árbol deberá estar formada al tercer año, altura en la que el árbol comienza a producir los primeros frutos. 

La poda de mantenimiento (a finales de invierno) consiste en general, en eliminar primero todo el material seco y aquel que esté creciendo hacia el interior y que no tenga grandes posibilidades de recibir abundante luz. Como las flores aparecen preferentemente en las ramas del año anterior, se deberá tener cuidado de no eliminar este material que es el más productivo. Se sabe que los frutos de mayor peso y calidad son los producidos en las ramas con dos o más años (aunque en menor número) las cuales fructificarán si eliminamos parte de las ramas del año anterior. 

La poda de fructificación se realiza la salida del invierno y antes del inicio de la nueva brotación, se procede a un aclareo de ramas fructíferas y despunte de ramas principales. Durante el periodo vegetativo se procede al pinzamiento (poda) o eliminación de los chupones. (Datos: Wikipedia)


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