miércoles, 20 de mayo de 2009

Taruca - Hippocamelus antisensis


Es un ciervo de cuerpo robusto y cuernos de dos puntas, que habita en los Andes del Perú. Antiguamente solía migrar a las lomas costeras en épocas de floración, donde se le encontraba en manadas. Hoy está en vías de extinción, por lo que es muy raro encontrarlas en estos lugares.

La taruca es curiosa y confiada. Pare una cría al año y está protegida en Pampa Galeras, donde convive con las vicuñas.


Este mamífero está emparentado con el venado cenizo, venado cola blanca, venado rojo, ciervo de los pantanos y el venado enano. Sería ideal que las comunidades andinas pudieran criarlas y sacarlas de su condición de peligro.


Nombre científico: Hippocamelus antisensis Familia: Cervidae

Nombres comunes: Venado andino, ciervo altoandino; taruca en lengua quechua.

Descripción morfológica:

La taruca es el mayor cérvido de los Andes. Este dócil animal tiene cuerpo robusto, patas cortas, hocico agudo y largo. Su tupido pelaje es de color pardo grisáceo, y presenta sobre su cabeza cuernos de sólo dos puntas. La taruca pare una cría al año. Se alimenta de hierbas de los pajonales y bosques de queuña de la puna, en donde forman grupos de 3 a 14 individuos.

Piso ecológico:


La taruca es propia de las punas altoandinas. También se le encuentra ocasionalmente en las lomas de la costa.

Antecedentes históricos:


Los nasquenses usaron la piel curtida de taruca para confeccionar hondas o boleadoras para arrojar piedras, en las guerras que sostenían con otros pueblos. Para las fiestas ceremoniales de las huacas, los sacerdotes acostumbran iniciar sus ritos colocándose a manera de mitra, las cabezas y pieles de taruca.

Si alguien tenía hijos gemelos era una señal de mal agüero, y como medio de purificacion se degollaba una taruca, cuya piel se dejaba secar para luego ser colocada a manera de techo, por donde cruzaban los supuestos penitentes, para conjurar el mal augurio.


Una práctica común entre los antiguos peruanos fue la de colocar a sus hijos pequeños sobre las pieles curtidas de este venado para que adopten su velocidad y aprendan a caminar más rápido.


Los nasquenses también aprovecharon la carne de este mamífero para la preparación del charqui, que era almacenada en depositos y consumida en fiestas y ceremonias religiosas. En la cerámica Nasca se puede observar representaciones pintadas en forma naturalista y también modeladas adoptando la forma de este cérvido.


Cita de cronista:


"La taruca es cierta casta de venados diferentes de los ciervos y corzos....Andan en manadas; tienen el color pardo blanquecino; el pelo muy áspero; la cola corta, y por debajo de los ojos dos agujeros redondos, que abren y cierran cuando quieren...Los machos tienen cuernos y las hembras no; mudándolos cada año." B. Cobo (IX, 61)

Mito o leyenda:


Relato del origen de Pariacaca. Se dice que: "hace mucho tiempo un hombre que se había convertido en venado, subió al cerro y desapareció. Antiguamente el venado comía carne humana. Cuando los venados habían aumentado, un día, mientras bailaban una cachua (danza típica), dijeron: "¿Cómo haremos para comer hombres?", uno de ellos se equivocó y dijo: ¿Cómo van hacer los hombres para comernos?". Al oír estas palabras, los venados se dispersaron y es a partir de entonces que los venados serían comida para los hombres.

Situación de la especie:


Antiguamente existieron manadas de taruca hasta con 6 mil individuos en la costa peruana. Actualmente sus poblaciones son muy escasas, estando en vías de extinción en el Perú, según el Decreto Supremo 013 - 99 - AG, del Instituto Nacional de Recursos Naturales - INRENA. La taruca está protegida en los Parque Nacionales Río Abiseo en San Martín, Huascarán en Ancash, Manu en Madre de Dios; en las Reservas Nacionales Pampas Galeras en Ayacucho y Salinas - Aguada Blanca en Arequipa y Moquegua.

Fuente: Museo de Antropología, Arqueología, e Historia del Perú

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